
Ahora, le toca el turno a Picasa. He editado una fotografía que presenta a dos chicas con los ojos rojos como efecto del resplandor del flash.
En la edición, he realizado los siguientes cambios:
- He eliminado el color de ojos aplicando la herramienta ojos rojos
; - he modificado el contraste y el color, de manera automática
; - he aumentado el brillo y las sombras que están dentro de la pestaña de “mejoras”
; - Le he aplicado un color sepia dentro de la pestaña de “efectos” (los niveles que tienen estas máscaras preestablecidas se aplican sobre los cambios realizados hasta el momento);

- He montado un collage para que veamos el antes y el después (lo podemos ver al comienzo de esta entrada).
Como resumen, decir que tenemos, una vez más, una herramienta (Picasa), intuitiva, fácil de manejar y rápida. A favor, destacaría la rapidez en aplicar los cambios (no consume apenas recursos del ordenador frente a otros editores de imagen); la vista previa es inmejorable (veamos, como ejemplo) los thumbnails de la pestaña de “efectos”) y la variedad de posibilidades que presenta.
En contra, decir que es demasiado limitado para una edición más compleja… pero, para eso tenemos a Flic, ¿no?
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